jueves 1 de mayo de 2008

TRASLADO EL BLOG 1- 06- 2008

Os dejo mi nueva dirección http://www.muchachadesal.com/ estoy en plena mundanza. Os agradecería que los comentarios (para que no se pierdan) los pongais, ahora, allí.
Un saludo y disculpar las molestias.

martes 29 de abril de 2008

Catálogo de Dideco.


Hoy, una amiga me ha regalado el catálogo de Dideco. En él anuncian los cuentos Kamishibai que publiqué en la Editorial Sieteleguas. Os dejo aquí la página.

Leer es peligroso

Hace unos días, descubrí un blog " Libreros" que me pareció bastante interesante y recomiendo su visita. Su autor es Roger Michelena.

Con su permiso os pego, aquí, una de sus entradas .

Leer es peligroso


"La energía profunda que orienta nuestro comportamiento lector hacia un fin, se descarga al conseguirlo, no se vomita, no harta, no engorda. Leer hasta el punto de perder la realidad de vista es como amar hasta caer en la sinrazón o comer hasta el hartazgo… No digo que no sean experiencias interesantes, pero no tienen que ver con la lectura más que con la impuntualidad o el desasosiego. Lo compulsivo, en este caso, no es un homenaje impagable al poder libérrimo y enriquecedor de la literatura, al músculo subversivo de la lectura como apunta Robert Saladrigas al fin al de su columna.
¿Por qué será que lo compulsivo parece bien visto cuando se trata de lectura? En el caso del libro que se comenta se trata de una persona, nada menos que la Reina de Inglaterra, que de golpe se le abre el ventanal de la lectura como a otras personas traspasan el umbral de la lujuria. Puedo entender entonces que para un no lector, la lectura pueda ser un golpe inesperado y sorprendente que absorva todo un ser entero… pero carenciado, conviene no olvidarlo, profundamente carenciado."
LEIDO EN: TOKLAND
Autor: Roger Michelena.

lunes 28 de abril de 2008

Adivinanza de la esperanza

Adivinanza
de la esperanza:

lo mío es tuyo,
lo tuyo es mío;
toda la sangre
formando un río.


Ni
colás Guillén

sábado 26 de abril de 2008

Mi primer libro


Título:Caballito Loco
Autora: Ana María Matute
Ilustrador: Cesca Jaume
Editorial: Lumen

Este es el primer libro que leí, por entonces yo era muy niña. No recuerdo si fue una lectura obligatoria del colegio, lo que sí recuerdo fueron sus impresiones; me gustó mucho y tardé bastantes días en acabarlo. Aparte de esto, no recordaba muchos más detalles, aunque a decir verdad, esa primera lectura quedó conmigo para siempre y dejó una huella en mí.
Hace unos días, volví a leerlo. La relectura de los libros siempre son una experiencia nueva. Y más aún si hay tantos años de diferencia entre una y otra.
Al cabo de un par de horas ya había terminado de leerlo. Descubrí que mi memoria no lo había olvidado, incluso pude disfrutar de algunas de las sensaciones que tuve cuando lo leí por primera vez y me volví niña al recordarlas.

Es un cuento conmovedor. Tiene una narración de calidad y está cargado de preciosas metáforas. Ana María Matute cuenta la historia de varios caballos. Entre ellos hay uno al que el resto de la manada rechaza porque piensan que está loco. El caballo es advertido por su madre de la maldad de los hombres que vienen con sus cuerdas a dominarlos, y a llevárselos de su vida libre y salvaje.
Pero un dia el caballo, Caballito Loco, mientras esta escondido ve a un niño que trabaja de carbonero junto a otros hombres. Un niño, que a pesar de serlo no tiene infancia pues permanece trabajando con los demás hombres, y ocupa el peor lugar entre ellos. Apenas le dan de comer sino los restos que sobran y ni tan siquiera le dejan techo para dormir. El caballo desde su escondite desea ser su amigo, pero al acercarse a él éste le hiere con sus manos; quiere amansarlo de forma brutal y lo maltrata hasta que lo consigue.

En todo el cuento Ana Maria muestra un niño que no puede dar amor, pues él jamás lo ha recibido de nadie. Caballito Loco aunque ama la libertad permanece fiel a su lado porque le quiere.

Aprovecho esta entrada para preguntaros a vosotros/as ¿Cual ha sido vuestro primer libro?

martes 22 de abril de 2008

La publicidad y la conducta del menor

Artículo del periódico La Nueva España

sábado 19 de abril de 2008

"La cosa no existe"

Hace tiempo, leí una entrada en el blog Ocurrió en Febrero, escrita por Maribel Romero. Debo reconocer que desde entonces me persigue. Por lo que hoy he decidido pegarla aquí y compartirla con todos/as vosotros/as. Espero que os guste tanto como me gustó a mí.

LA COSA NO EXISTE

En literatura la palabra "cosa" no existe, denota pobreza léxica, aunque a veces resulta muy difícil utilizar otro vocablo para expresar ciertas "cosas". ¿Os imagináis esta frase de otro modo? "En silencio, se miraron a los ojos y se dijeron muchas cosas".

En cualquier caso, que no cosa, debemos intentar encontrar otros términos más literarios y utilizar la dichosa "cosa" lo menos posible, cuando sea estrictamente necesario.

Toda esta lección de "cosas" me ha llevado a recordar un magnífico texto del genial Juan José Millás, último premio Planeta, que no tiene desperdicio y que nos deja muy claras ciertas "cosas". No os lo perdáis.


LA COSA

De pequeño tuve una caja de zapatos que llegó a ser mi juguete preferido, entre otras cosas porque no tenía otro. Pero envejeció más deprisa que los zapatos que había llevado dentro, de manera que a mi caja se le cayó un día la primera a y se quedó en una cja, que así, a primera vista, parece un juguete yugoslavo. Busqué entre las herramientas de mi padre una a de repuesto, pero no había ninguna y tuve que sustituirla por una o. De este modo, sin transición, tuve que olvidar la caja para hacerme cargo de una coja, lo que es tan duro como pasar directamente de la niñez a los asuntos. Jugué mucho con aquella coja, todavía la recuerdo, pero se fue haciendo mayor también y un día se le cayó la jota. Hay quien piensa que las vocales se estropean antes que las consonantes, pero yo creo que vienen a durar más o menos lo mismo. El caso es que tampoco encontré entre los tornillos de mi padre una jota en buen uso, así que la sustituí por una pe que estaba prácticamente sin estrenar. La coloqué en el lugar de la jota y me salió una copa estupenda, con la que he bebido de todo hasta ayer mismo, que se me cayó al suelo y se rompió. A decir verdad, se rompió justamente por la pe, y como es muy antigua no he encontrado en ninguna ferretería una igual. Ayer fui a casa de mis padres, y después de mucho rebuscar en el trastero di con una ese que no desentona con el conjunto. O sea, que ahora tengo una cosa, pero no sé qué hacer con ella. La caja, lo coja y la copa eran muy útiles para guardar secretos, jugar o emborracharse. Pero la cosa me da miedo; además, la escondí en el bolsillo interior de la chaqueta, de manera que desde ayer tengo una cosa aquí, en el pecho, que me llena de angustia. Lo peor de todo es que, como no sé qué es, tampoco sé cómo se rompe. Qué vida, ¿no?